Todos los personajes tienen algo de especial...
Es guapa y tiene talento. Disfruta de un éxito arrollador gracias a la serie española que ha llegado a revolucionar en gran medida el panorama televisivo, El internado. Ana de Armas, cubana a la que, por motivos de guión, apenas se le nota ya el acento, convence en las distancias cortas gracias a su frescura y simpatía. Gesticula mucho, es sincera y no se deja intimidar por la prensa. Y su juventud la convierte en un valor en alza. Pudimos hablar con ella en la presentación de la nueva temporada de la serie.
Háblanos un poco de qué pasa en la cuarta temporada con tu personaje.
Pues bueno, pues el personaje de Carol anda un poco a la reconquista. Se ha quedado con las ganas, la han dejado como muy enamorada y ahora no tiene ni a Iván ni a Marcos. Pero como Amelia se marcha, ella cree que le han dejado una oportunidad y lo está intentando otra vez. Lo que pasa es que se va a llevar un sorpresón que se va a quedar... Anda, pues no sé cómo se va a quedar, porque no tenemos ese guión todavía... (risas). Espero que bien, porque está sufriendo.
Comienzan ya los productores a hablarnos de una posible quinta temporada. ¿Te ves en ello o estás algo cansada?
No sé... Yo lo que no quiero es que me maten... [risas]. Si me voy a ir, prefiero irme porque el personaje se marche de vacaciones a no sé dónde y que nunca regresó. O morirme de forma muy, muy impactante. Pero preferiría que no...
En la pantalla se nota una cohesión del grupo importante. ¿Habéis creado lazos fuera de la pantalla?
Sí, joder, claro... Llevamos juntos casi dos años. Ésta es nuestra primera casa y luego la otra, las pocas horas que quedan. Estamos juntos todo el tiempo, entonces es inevitable. O nos hubiésemos caído a palos porque no nos soportamos o nos queremos mucho. Cada vez nos queremos más, nos preocupamos por los demás. Nos asustamos... Si a Elena (Furiase) le pasa algo, lo pasamos mal todos. Si a mí me pasa algo bueno, todos se alegran. Es algo muy bueno, la verdad.
Pero es algo raro, porque al ser todos chicos que estáis empezando, en este tipo de series suele haber envidias y celos.
Pero es que todos los personajes tienen algo especial, entonces... yo creo que sería muy inmaduro y egoísta de nuestra parte. Además, sea pequeño o grande el personaje, uno tiene que estar contento con su trabajo y sabiendo que lo está haciendo lo mejor que puede. Ejemplo de eso es Raúl, que empezó siendo el cocinero, casi sin importancia, y ahora está metido hasta en el fondo, porque lo está haciendo muy bien y la gente se ha dado cuenta y ha ido subiendo poco a poco. No creo que exista esa competitividad entre nosotros porque es una serie de grupo y todos estamos relacionados, si falla uno, por pequeño que sea, caemos los demás, así que no estamos en esa tontería.
¿Y cómo llevas el fenómeno fan? ¿Os sentís perseguidos o prefieres no pensar en ello?
Un poco perseguidos sí nos sentimos últimamente. Porque ya no es sólo niñas de quince años o de doce, es otras revistas de gente adulta, es tu vida privada... Sabíamos que iba a pasar, entonces están las dos cosas, el tipo de gente que está en el cotilleo y el de adolescentes que siguen la serie. Conmigo la mayoría de la gente es muy educada, así que no tengo mucho problema. Y aunque lo sabíamos, es algo ante lo que no te puedes mentalizar, porque no sabes a qué nivel va a llegar personalmente. El mío no es igual que el de Martiño, por ejemplo, porque el suyo es triple, pero es algo con lo que hay convivir.
¿Crees que la popularidad de la serie también os ha ayudado a conseguir trabajo en otros proyectos?
Por supuesto. Es evidente... Pero también hay directores que no quieren trabajar con actores televisivos porque, a lo mejor, prefieren probar con rostros nuevos, pero otros todo lo contrario. Y creo que, tal y como está el patio, a lo mejor la gente va más al cine a ver a un actor de la tele, porque ya tiene su público.
¿Cómo crees que ha evolucionado la serie en estos dos años? Tu personaje, las tramas de misterio...
Mi personaje es que aún no se ha visto en las tramas cómo es su pasado, se sabe muy poco de su familia, no hay nada misterioso con ella, ha evolucionado poco en la intriga. Y en su relación con Marcos, lo que vemos... pero otras tramas de la serie están muy bien; unas se han ido enrredando muchísimo y aclarando otras, así que creo que la progresión ha sido increíble.
¿Veremos parte de ese pasado de tu personaje en la nueva temporada?
¿De Carol? No, en esta cuarta temporada de momento se están desarrollando otras tramas, otras historias. Han aparecido tres personajes nuevos que tienen muchísimo que ver con lo que estaba sucediendo, entonces tienen que enseñar al espectador quiénes son y con quién están relacionados.
¿Os revelan a vosotros algo de ese misterio, de hacia dónde seguirán las tramas? ¿Hacéis pronósticos, jugáis a adivinar según llegan los guiones sobre lo que va a suceder?
Nada, nos enteramos al leerlo justo la semana antes de rodar. Nos han dado el episodio 30 y no sabemos nada más. Nos lo inventamos todo, cada vez que llega un guión montamos nuestra propia película. Nunca acertamos, pero...
Lo que no se puede negar es que tenéis una excelente química en la pantalla. ¿Cómo se logra eso, es suerte encontrar el reparto perfecto, horas de ensayo...?
Eso se da con el tiempo, porque por ejemplo yo con Martiño lo pasaba fatal al principio, porque no le conocía. El beso en el pozo fue el beso más sufrido de toda mi vida. Como... "Venga, venga, te beso pero no comas galletas antes, por favor" (risas). Pero con el tiempo todo eso cambia y surge solo.
¿Qué es lo más difícil de rodar en El internado?
Yo creo que para nosotros, como actores, lo que más nos cuesta es que hay muchas secuencias repetidas y como es una serie de misterio tenemos que luchar mucho contra eso, no hacer lo mismo cada vez que tenemos una secuencia de miedo. Trabajar más en dar algo distinto en cada toma o cada escena. Porque el miedo cambia según la situación. Tratar de tener frescura en cada secuencia.
¿Cómo le cuentas a tu familia en Cuba lo que estás viviendo con El Internado, todo el éxito?
Pues intento mantenerles al día de las cosas lindas. Cada vez que un amigo va a Cuba les mando revistas con reportajes, casi todos de moda, y las cosas buenas se las cuento yo. Evidentemente si salgo en alguna revista del corazón me lo callo, porque si no viven conmigo de primera mano lo bueno, tampoco quiero que vivan lo peor. Mi madre vino en agosto y alucinaba... se preguntaba "pero si es mi hija, ¿por qué quieren fotos con ella?" Están muy contentos por mí.


Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados